Maduro hunde
posibilidad de observación
internacional en próximas parlamentarias
internacional en próximas parlamentarias
El presidente venezolano descarta propuesta de la OEA
Caracas. El Consejo Nacional Electoral (CNE) es el único organismo
con potestad para decidir si observadores internacionales podrán participar en
las próximas elecciones parlamentarias venezolanas. Pero el presidente Nicolás
Maduro se le adelantó, en una declaración que parece matar cualquier
posibilidad en este sentido. “Venezuela no es monitoreada ni será monitoreada jamás”,
declaró ayer el jefe de Estado en una rueda de prensa en la oficina de las
Naciones Unidas (ONU) de Nueva York.
Maduro esquivó cualquier pregunta incómoda sobre la
situación de los derechos humanos en el país. Se limitó a hablar del conflicto limítrofe con Guyana, el motivo que lo llevó hasta Nueva York para reunirse
este martes con el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon. Pero
no pudo escapar cuando una periodista le interrogó sobre si apoyaría, con la
misma confianza con la que deposita en la ONU la resolución del litigio con
Guyana, que una misión de la organización viaje a Caracas para velar por la
transparencia de la elección de diputados. Fue tajante: “No lo aceptaremos
jamás, por nadie”, reseñó EFE.
Las votaciones legislativas se celebrarán el próximo 6 dediciembre. En las últimas semanas, la participación de veedores extranjeros ha
sido un punto de honor en las denuncias de la oposición al chavismo. "Si
el Gobierno dice que hay plenas garantías, y que hay normalidad, ¿qué problema
hay de que la elección tenga acompañamiento internacional?", declaró el
lunes a EFE Henrique Capriles, contrincante de Maduro en las últimas
presidenciales, durante una visita a Washington en la que pidió apoyo a la
Organización de Estados Americanos (OEA). Fue Capriles quien denunció fraude en los comicios del 14 de abril de 2013, cuando perdió por menos de 1,5 puntos de
diferencia la Presidencia de la República.
Pero la oposición venezolana no es la única interesada en
este sentido. Antes de la visita de Capriles, Luis Almagro, secretario general
de la OEA, ya había manifestado formalmente al gobierno de Maduro su interés en
participar en las elecciones. De hecho, el pasado 2 de junio anunció a CNN que
viajaría a Venezuela para reunirse con la presidenta del CNE, Tibisay Lucena.
Almagro dijo que quiere que existan “todas las garantías como para que todo el
mundo acepte el resultado”.
La llegada de Almagro a la OEA en mayo pasado fue celebrada por Caracas con bombos y platillos. Se dio por sentado que el uruguayo, exjefe
de la diplomacia del gobierno de José Mujica, lograría solventar la crisis de
la organización con Venezuela. Pero la luna de miel duró poco. “No se puede
estar bien con dios y con el diablo”, dijo Maduro sobre Almagro el domingo durante
un acto de gobierno. Sus funcionarios han seguido la misma línea. De “apátrida”
y “antivenezolano” le acusó su viceministro Elías Jaua, canciller hasta
septiembre de 2014. No le perdonan, sobre todo, que se haya reunido con
Capriles durante su visita a Washington.
Almagro se ha
esforzado para caerle en gracia de nuevo al chavismo. En la reunión de la OEA que
se realizó ayer, aprovechó para recordar el que hubiera sido el 61 cumpleaños
de Hugo Chávez. Destacó su admiración por su “extraordinaria personalidad” y
por su “espíritu constructivo”, publicó EFE. Pero casi al mismo tiempo, Maduro
respondió con un portazo, al descartar la observación internacional.
La ley venezolana dice que el CNE es quien tiene la última
palabra. Sin embargo, el organismo, autónomo por dictamen constitucional, ha
demostrado sin temor su alineamiento con las disposiciones del Ejecutivo. Ha
decidido, por ejemplo, que estas parlamentarias se realicen el mismo día que el
chavismo celebra 17 años de la primera vez que Chávez ganó la presidencia de
Venezuela. Queda la incertidumbre sobre la anunciada visita de Almagro a
Caracas, pero ni siquiera se ha fijado una fecha tentativa para el viaje.

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