jueves, 30 de julio de 2015

Crónica - Álvaro Pión Salas

Nuevo capítulo en el conflicto entre
Chile y Bolivia por salida al océano

Las relaciones diplomáticas están suspendidas desde 1978.


Los lazos entre Bolivia y Chile podrían restablecerse en los
próximos días, luego de casi 40 años de haberse roto. Así
lo aseguró el pasado miércoles el presidente boliviano Evo
Morales en el Palacio de Gobierno de La Paz.


Los motivos para reanudar las relaciones diplomáticas, por
parte de Morales, son buscar una solución a su reclamo de
una salida al océano Pacífico y la petición del papa Francisco
de que resuelvan sus problemas mediante “un diálogo franco
y abierto”, en su reciente visita a Bolivia (8 al 10 de julio pasados).

En ese momento el sumo pontífice manifestó que estaba
“pensando en el mar”. Durante su estancia en ese país Franciso
reiteró que “el diálogo es indispensable”. En el vuelo de regreso
al Vaticano afirmó que “no es injusto” que Bolivia se plantee la
salida al mar y que una mediación papal sería el “último paso”.




Ante esta posibilidad planteada por el líder de la iglesia católica,
Morales aseguró estar de acuerdo en restablecer las relaciones
diplomáticas para que en menos de cinco años “se resuelva el
tema del mar para Bolivia, una salida al océano Pacífico con
soberanía, y con un garante, el hermano papa Francisco”.

En una comparecencia, en la que no aceptó preguntas, el
gobernante invitó a su homóloga chilena, Michelle Bachelet,
a viajar al Vaticano para dialogar con el sumo pontífice sobre el
tema. “Esperamos una respuesta positiva mirando y superando
los problemas de dos países hermanos, vecinos, Chile y Bolivia,
para trabajar juntos por nuestros pueblos”, sostuvo el mandatario.

La respuesta del Gobierno chileno no se hizo esperar. Mediante su
portavoz, Marcelo Díaz, afirmó ayer que el restablecimiento de los lazos
no debe estar condicionado ni supeditado a resolver el conflicto
por la salida al mar.  “Chile siempre ha dicho que para retomar
relaciones con Bolivia, que puede ser ahora, debe ser sin
condiciones”, sostuvo Díaz, en Santiago. Agregó el portavoz
chileno que a lo largo de muchos gobiernos su país ha estado
dispuesto a reanudar las relaciones.

El canciller chileno, Heraldo Muñoz, se expresó en el mismo
sentido que Diaz y lamentó que el Gobierno boliviano someta
la integración bilateral “a la resolución de su reclamación
marítima”. Agregó el ministro de Relaciones Exteriores, en una
rueda de prensa en la cancillería, que la exigencia boliviana es
“equivalente a lo que pide a la Corte de la Haya con su demanda”.

Bolivia demandó en 2013 a Chile ante la Corte Internacional de
Justicia de La Haya, buscando que el tribunal obligue al país austral
a negociar y concederle un acceso soberano al océano Pacífico, el
cual fue perdido en una guerra en 1879. Bolivia se quedó sin
120.000 kilómetros cuadrados de territorio y 400 kilómetros lineales
de costa. Sin embargo las relaciones a nivel de embajadores solo se
rompieron en 1962, con un breve paréntesis entre 1975 y 1978.

Chile rechazó la demanda aduciendo que los asuntos fronterizos con
Bolivia están resueltos en un tratado suscrito en 1904. Sobre esa base,
solicitó a la Corte de La Haya su incompetencia para conocer y
pronunciarse sobre la demanda de La Paz, pues el tribunal no puede
manifestarse sobre asuntos resueltos desde antes de su creación, en 1948.

Fuentes del Gobierno chileno afirmaron que el artículo 4 del Pacto de
Bogotá (1948) establece que al presentarse una demanda ante la Corte
Internacional, esa debe ser la única vía para tratar el asunto y en tanto
los países no pueden buscar formas alternativas de resolver el mismo litigio.

Bolivia ha sostenido que su demanda tiene como base las diferentes ofertas
realizadas por diversos funcionarios de Chile, entre ellas presidentes,
cancilleres y embajadores, para solucionar su falta de acceso soberano al mar.

Los equipos jurídicos de ambos países comparecieron en mayo pasado en las
audiencias de alegatos orales para tratar la petición chilena de que el tribunal
se declare incompetente en el tema, un asunto cuya resolución puede durar
entre 4 y 6 meses.


A pesar de las tensiones, el canciller chileno subrayó que igualmente su país
sigue dispuesto “a restablecer relaciones diplomáticas de inmediato y sin
condiciones”. *Con información de Efe.

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