jueves, 30 de julio de 2015

Crónica. Evelyn

Crónica-Evelyn


Concejal busca acabar un baile erótico.


Por de acuerdo de ley, Antonio Salim lanza proyecto para menores.

Por: Evelyn Sofía Diaz.
Cartagena. En las letras y  el cuerpo; casi 30 años después de su nacimiento como género musical, la Champeta continúa su lucha por vivir. El concejal del partido Cambio Radical, Antonio Salim Guerra,  presentó un proyecto de acuerdo que busca regular los bailes “eróticos” y “ sexuales” en menores de edad, para, según el  “proteger la inocencia de los niños y niñas”, evitar que éstos inicien prácticas sexuales antes de tiempo y los embarazos no deseados por la “erotización temprana” en donde géneros como la champeta y el reguetón tendrían  papeles principales.  
Ritmo de moda, se baila en una baldosa, tiene un gran componente erótico y viene de Colombia, que lo proyecta como un maremoto musical a toda Latinoamérica, Estados Unidos y también a España. Es la champeta. Así la calificó la agencia EFE. Ese fenómeno  pertenece al mar cultural de los Cartageneros y al igual que una playa con marea alta, provoca vibraciones en las masas que le habitan; nació y creció en las barriadas de la ciudad, vive en quienes lo perciben más allá de la música, porque significa resistencia, expresión y cotidianidad.
La champeta no embaraza.
Con mensajes como este, en carteles para promocionar los bailes de picós (grandes sistemas de sonido), lo defensores de la champeta manifestaron su indignación por  una  iniciativa que, según ellos, es anticonstitucional y atenta contra el derecho a la libre expresión y desarrollo de la personalidad.
“La Champeta ayuda a los jóvenes a salir adelante, a desahogar sus sentimientos de tristeza, abandono y sus sueños, no es la causante de violencia ni embarazos”, expresó Rafael Escallón Miranda, investigador sociocultural  y de champeta de la organización Roztro. El concejal insiste; a más de 3.800 llegó el número  de menores embarazadas, en cifras del Departamento administrativo de salud del distrito, y aunque no hay estudios que comprueben relación entre el contacto físico en los bailes y el embarazo, éste afirma que se viene adelantando investigaciones entorno al tema, en universidades como la del Valle.
 “El concejal Salim Guerra debe de saber que independientemente de lo que piense él, o yo, o quien sea. Su proyecto de acuerdo que originalmente se presentó con el número 126 es completamente anticonstitucional. Y creo que por lo menos eso debería importar”. Rafael Escallón Miranda. Otro de los fuertes defensores del género es el cantante de Champeta Charkes King:Aparte de las connotaciones sexuales que representan algunas letras y bailes, la champeta es sobre todo un género que representa la identidad de un pueblo y que según, uno de los pioneros del género, ha sido "estigmatizada" por la elite cartagenera". Manifestó a EFE
No son bailes, sino actos sexuales.
Aún no hay fecha estipulada para la votación del Concejo pleno, pero de aprobarse este acuerdo, los padres de menores que sean sorprendidos incentivando estos bailes, serán  amonestados y obligados a recibir capacitación sobre educación sexual, para “ reeducar” a sus hijos, además quedarán con un antecedente. Salim asegura que bailar como adultos afecta la integridad de los niños pues hay contacto físico sexual.
Todo Guerra que se respete, tiene sus batallas.
En el año  2000, la alcaldía prohibió el uso de los populares picós de champeta por medio del decreto 0919, argumentando que el delirante ritmo estaba asociado a la violencia, aquellas semanas que quizás fueron cortas para sus detractores, para sus amantes  se hicieron eternas. El Concejal Salim Guerra tiene en su apellido lo que "los champetúos” quieren ganar, porque al parecer, una sola batalla no es suficiente para vencer. El trofeo del final será para quien más luche, o para quien lo merezca. La “ integridad” de los niños vs la “identidad” de un género. Champetearán y veremos.





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